THE OPENING OF MISTY BEETHOVEN (Herny Paris, 1976)
Mezclando la comedia y el drama, Paris rodó este filme con mucha vivacidad y la libertad sexual típica de la época. Todo en ella está bien. El guión de Jake Barnes desarrolla la historia de forma fenomenal y divertida y ofrece más de un momento surrealista y memorable (todos querríamos volar en sus líneas aéreas y pedirle a la azafata un desayuno continental, una copa de cava y dos mamadas con toda naturalidad).
Producida por L. Sultana, combina estupendos exteriores en diferentes países con algunos interiores modernistas, fantásticos y ya míticos gracias a la dirección de arte de Anton Stone, todo ello adornado con una estupenda banda sonora, siempre magnífica combinando score ambiental, rock y algo de sintetizador y el mítico daba-daba-da.
Las escenas de sexo son intensas y rápidas y cada una posee un tono particular, pero descaradamente sensual.. Además de las constantes felaciones a Jaime Gillis durante las escenas argumentales, encontramos escenas tan diversas como la que inicia el filme en la pantalla de cine, un rápido polvo de Jacqueline Beudant y un apasionado francés de una prostituta en el local donde trabaja Misty.
Pero las mejores vienen después: El polvo de Misty con un aristócrata en el baño, sus felaciones a los tres criados de Gillis, la pequeña orgía en casa de éste, un sensual polvo entre ella y un rico amanerado, y la escena final entre Gillis y Misty. Memorable es el carnal trío entre la protagonista, una mujer de pelo corto y otro rico semental, que alcanza el clímax cuando Misty se pone un arnés con pene incorporado y, mientras el semental folla con la otra chica en la postura del misionero, Misty llega por detrás y penetra al chico con el arnés. Una escena imposible de ver en una producción hetero actual y que da un buen ejemplo de la libertad sexual con la que se rodaba en la edad de oro del porno.
Además de todas estas escenas, las felaciones inundan todo el metraje (a Gillis, a sus criados o a pasajeros de los aviones) y en general se respira un ambiente sexual que no te permite relajarte. Eso sí, todo esto con el look de las mujeres de los 70, con más pelo del que estamos ahora acostumbrados (tampoco demasiado) y un estilo de rodar el sexo distinto al actual.
Sin embargo, creo que esta película es un buen primer plato para aquellos que quieran probar si les convence el cine X clásico y que, aunque les “choque” un poco este look setentero de la chicas, les dejará con más ganas de ver más títulos de la edad de oro.
La película, en general, asombra por su desparpajo, por una dulce Constance Money (a la que se le podría haber sacado más partido), buenos diálogos, gran sentido del humor y por la indudable calidad interpretativa del trío protagonista, que nos recuerda que, en sus inicios, el porno estaba muy cerca del cine convencional.
MISTY BEETHOVEN. THE MUSICAL! (Veronica Hart, 2004)
La historia es muy similar. Randy Spears interpreta a un excéntrico multimillonario apasionado del sexo que, rememorando la hazaña lograda por el sexólogo del filme clásico (que aquí es tomado como si hubiera sido un hecho real) decide hacer lo mismo que él. Para ello, se va a un local de espectáculos llamado Underworld a buscar a una chica adecuada. De nuevo, somete a la nueva Misty (Sunset Thomas) a una instrucción en felaciones y sexo diverso (viendo vídeos de Ginger Lynn ¡!), pero ella no se siente del todo a gusto y lo que quiere es desarrollar otra faceta suya: la de cantante. Randy acepta y pretenderá que se acueste con productores y que los seduzca con sus artes sexuales y con su voz.
La música tampoco se queda atrás. Con mucho rock y algunas baladas, nos encontramos con muy buenos temas instrumentales de Romeo Lovell y unas fantásticas canciones escritas por Maxwell Hart. Randy abre el filme entonando dos temas que encajarían, por estilo, en cualquier musical teatral: "A little class" y el temazo "The Penis Tango" (una pegadiza canción que no te puedes quitar de la cabeza). Mientras interpreta la primera, Chloe le hace un francés bien completito. Poco más tarde, el segundo tema suena en una surrealista escena donde su pene es el que canta (gracias a los efectos especiales de Al Dente).
Tras Spears, llegan las canciones del resto del reparto, siendo las más destacadas el rock 'Two Holes' de Julie Meadows sobre el escenario; las dos versiones (rockera y lenta) de 'Fuck the World' interpretado por Sunset (que también se luce en la cabina de grabación con una balada), y un impresionante Evan Stone con la rockera 'Shoulda been mine'. Pero sin duda, queda para el recuerdo ver a Mike Horner, J.T. Cannon y Tyce Bune (aunque la voz de este último es la del propio Max Hart) interpretando la divertida "Three Rods" durante la triple felación de Sunset. Y para terminar el filme por todo lo alto, Chloe y Sunset interpretan una breve versión del segundo tema de Spears titulado "The Pussy tango", que termina con el público del local en pie, con los brazos alzados a lo “Jesucristo Superstar”, entonando el apoteósico final de la canción.













